Máquinas Especiales
En ETIMA+ somos sastres de etiquetadoras, esto significa que adaptamos nuestras máquinas de principio a fin para que se ajusten a las necesidades de los proyectos exclusivos. Somos capaces de mantener nuestros más altos estándares de calidad incluso con los grandes retos.


Preguntas frecuentes
Una máquina a medida se diseña partiendo de un envase, una línea y una cadencia concretos, en lugar de adaptar el proceso a un equipo que ya existe. Tiene sentido cuando el formato se sale de lo común, cuando el hueco disponible en la línea manda, o cuando hay que combinar el etiquetado con otra operación.
En Etima es una parte central del trabajo, no una excepción. La flexibilidad es lo que nos permite competir con fabricantes mucho mayores: ellos pueden adaptar, pero su modelo productivo no se lo pone fácil.
Conviene cuando el envase queda fuera del rango de la gama, cuando los requisitos del cliente lo justifican, cuando hay que juntar etiquetado y otra operación en el mismo equipo, o cuando el espacio físico impone una configuración propia. Fuera de esos casos, un modelo de gama es más rápido de tener y más económico. Lo decimos aunque nos convenga menos.
No necesariamente. En la mayoría de los casos podemos realizar una valoración inicial a partir de la información técnica del envase, la etiqueta y los requisitos de producción.
Sin embargo, cuando se trata de formatos especiales, materiales poco habituales o aplicaciones con requisitos específicos, sí puede ser necesario disponer de muestras físicas para validar la solución propuesta.
En cualquier caso, la oferta definitiva y la garantía de rendimiento de la máquina estarán siempre vinculadas a la validación mediante muestras reales de envase y etiqueta, ya que factores como las tolerancias de fabricación, la geometría del envase, el acabado superficial o el comportamiento de la etiqueta solo pueden verificarse en condiciones reales.
Ese es precisamente el terreno de una máquina especial: geometrías atípicas, envases muy inestables, muy pequeños, o que llevan varias etiquetas en posiciones poco convencionales. La viabilidad se decide probando con el envase real, antes de comprometer ningún diseño.
De la cadencia que se necesite, de cuántas etiquetas lleve cada envase, de si el formato obliga a orientarlo antes, del nivel de inspección y rechazo, y de cuánto haya que integrarse con la línea existente. En sectores regulados hay que sumar el paquete de cualificación documental, que no es menor.
Un criterio útil para comparar ofertas: pedir siempre el desglose entre máquina, integración y documentación. Son tres partidas con lógicas distintas y es donde más varían los presupuestos.
Cuando el volumen hace que la mano de obra y los errores manuales pesen más que la inversión. O cuando el sector exige una trazabilidad y una verificación que a mano sencillamente no se pueden garantizar. En farmacéutica casi siempre manda el segundo motivo antes que el primero.
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Diseñamos soluciones a medida de las necesidades y características de cada cliente. Nos adaptamos a los requerimientos del proyectos.

